Ir al contenido principal

Lágrimas por mi país

Cómo refresca la buena lectura. Encontrar un buen libro equivale a hallar un oasis en el desierto, o a una buena siesta después de un día ajetreado. Hace tiempo leí algo profundo y sencillo, humano y divino, desgarrador y lleno de esperanza.

Me refiero al libro “Cry, the Beloved Country” (Llora, el Amado País) de Alan Paton. Lo leí en inglés, y tristemente no encuentro copias en español aún. Pero me resulta una de las mejores novelas que he leído. Trata de un hombre, un religioso, un umfundisi que viaja a la ciudad de Johanesburgo en busca de su hermana Gertrudis de quien no sabe noticias. También aprovecha para indagar por su propio hijo, Absalón, a quien envió en busca de Gertrudis, su tía.

Se topa con la realidad de un pueblo africano y negro, oprimido y pobre, que acude a la prostitución y a la criminalidad en plena época del apartheid. Aún más, divaga sobre la realidad de las cosas y la tragedia de su pueblo. 

Un libro que pinta las verdades profundades del alma humana, y que nos hace reflexionar sobre lo que importa en la vida. Una lectura –en mi opinión- obligada para quienes amamos la vida. Pues no hay buenos ni malos, solo hombres blancos y negros, corrompidos e imperfectos, pero algunos, con la firme resolución de no caer en la trampa del racismo, de la imparcialidad y de la injusticia; y con la firme idea de no formar parte del ciclo de la corrupción de su país. 

Hoy derramo lágrimas por mi propio país. Lloro por un país donde también la injusticia y la corrupción dominan. Lloro por aquellos que eligen el crimen; lloro por los que han sufrido pérdidas irreparables. Lloro porque miro otros países sufriendo del mismo mal.

Pero me aferro a las palabras de Paton, cuando unos personajes dice de su padre:

“Me enseñó que no trabajo para los hombres, sino para la tierra y la gente. Ni siquiera trabajo por el dinero. Trabajo para África”.

Y yo quiero hoy trabajar para mi país. 

“El poder corrompe. Pero hay una sola cosa que da verdadero poder, y es el amor. Porque cuando un hombre ama, no busca el poder, por lo tanto, tiene verdadero poder”.

Y hoy quiero amar, porque es lo mejor que puedo hacer.

¿Tú qué decides hacer?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Por la estación de la vida

Estábamos rodeados de susurros. ¿Te acuerdas? Formamos una nueva familia, una nueva comunidad, en el pabellón de neonatos. Nos hicimos amigos --por lo menos durante diez días--, de otros padres que sufrían por sus pequeños. Supongo que tú te encariñaste con tus vecinos de cuna. Yo también. Emiliano, prematuro pero con unos chillidos potentes. Toñito, simpático pero que se negaba a comer. Manuel, rojito pero con una madre persistente. Había más. Los gemelos, la niñita con Síndrome, el chiquito de 1.900. Y sus padres. Todos con rostros demacrados, mostrando en los ojos el cansancio físico y emocional, aguardando el reporte médico por la mañana y por la tarde. Todos nos formábamos, haciendo plática trivial. Luego, uno a uno se aproximaba a la puerta y escuchaba el veredicto. En algunas ocasiones se traslucía una sonrisa y todos respirábamos mejor. El bebé iba bien.  En otras, el ceño se fruncía aún más, y todos nos dolíamos. El bebé no mejoraba. Los primeros días...

Bach: el misterio

Uno de mis compositores favoritos es J. S. Bach. Su genio destaca aún después de dos siglos de su muerte. Sin embargo, Bach no se consideraba un hombre diferente o especial. Su secreto, en sus propias palabras, recaía en practicar con diligencia. — Usted tiene cinco dedos en cada mano tan saludables como los míos — le dijo a un alumno. De cualquier modo, no podemos asegurar que el ser industrioso provea la genialidad del prolífico músico. Cuando finalmente su obra se publicó, se necesitaron 60 volúmenes para compilar sus composiciones. El misterio, al menos para mí, es: ¿dónde encontraba el tiempo para la música? Bach trabajaba como organista, director musical, tutor privado, maestro de latín, sin olvidar que tenía una familia numerosa con la que pasaba tiempo y que no descuidó a pesar de sus constantes mudanzas. Algunos piensan que su lema era: « Nací para trabajar » . Algunos formamos parte de su club filosófico. Nos estimula el trabajo. Nos gusta esta...

Carta a Frida Kahlo

Querida Frida, Es difícil escribirle a una personalidad como la tuya. Muchos creen conocerte mejor que tú misma; otros te veneran, te defienden, te atacan, y yo no soy sino una compatriota más que te redacta unas líneas. A veces resulta injusto que te vuelvas un ícono internacional, opacando al mismo Diego o a otros grandes artistas mexicanos. En otras ocasiones, apareces como la defensora de las mujeres, de los que padecen físicamente y de la cultura mexicana. Tu vida parece contradecir tus palabras. Amabas con pasión, pero engañabas. Sufrías, pero hacías sufrir a otros. Te querías vengar de la religión, pero adorabas a tus propios ídolos inventados. Defendías el comunismo, pero nunca viviste bajo su dominio. ¿Qué te hace especial? Tus trajes de Tehuantepec, tus cejas unidas, tu bigote, tus amores, tus desamores, tu enfermedad. Y sin embargo, llegamos al punto central: tu arte. Sí, Frida. Si no hubieras pintado, no te recordaríamos. Así de ingratos somos todos. Si...